20 de diciembre de 2016

Tú y el mundo son lo mismo


Ya no quiero criticar al mundo,
tampoco quiero juzgarlo,
porque estoy exhausto.
Y mucho menos quiero recordarte
porque estoy rendido.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en un mundo en donde
se acostumbra la impunidad y la traición,
el asesinato y la mentira;

en un mundo en donde

el pueblo critica,
el gobierno roba
y la justicia se vende al mejor postor;

en un mundo en donde

se atonta con la televisión,
se dan noticias amputadas
y se limita la libre expresión;

en un mundo en donde

se practica el consumismo
y las modas importan demasiado.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en un mundo en donde
se ensucian los mares,
se talan los árboles,
se protegen mamíferos pero se exterminan insectos;

en un mundo en donde

se ignora al desvalido,
se señala al miserable
y se critica al homosexual;

en un mundo de

secuestros,
trata de personas
y terrorismo;

en un mundo en donde

se hace la guerra,
se inmoviliza la paz
y se asesinan inocentes y culpables por igual.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en este mundo que
se tuerce,
se cae,
se muere;

pero qué más da, unos vienen y otros van,

y tú te puedes largar:
mientras tanto yo me duelo
a solas, exhausto y rendido,
olvidando a la que eres y evocando a la que fuiste,
esa a quien creí la excepción en este mundo podrido.

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