27 de diciembre de 2016

El poema infinito


Escribo poesía sin conocerte,
sin que me conozcas,
y la escribo a solas,
aislado,
pero contigo.

Escribo poesía mientras algunos hacen el amor y otros rompen sus relaciones,

mientras algunos se enamoran y otros se reconcilian,
mientras algunos nacen y otros mueren.

Escribo poesía mientras algunos enferman y otros sanan,

mientras algunos odian y otros perdonan,
mientras algunos fraguan algún delito y otros se rinden ante la culpa.

Escribo poesía mientras algunos ríen y otro lloran,

mientras algunos rezan y otros blasfeman,
mientras algunos reciben una gran noticia y otros sienten que su vida se desmorona.

Escribo poesía sin conocerte,

sin que me conozcas
y la escribo a solas,
callado,
pero contigo.

Escribo poesía mientras las aves cruzan el cielo y las nubes destellan de luz,

mientras las manadas atraviesan la tierra y los árboles coronan sus flores,
mientras los cetáceos surcan los mares y los barcos rompen las olas.

Escribo poesía mientras se hace la guerra o se declaran pactos de paz,

mientras el gobierno ríe o el pueblo se levanta,
mientras la vida sopla o la muerte espera.

Escribo poesía porque cada poema vibra con el mundo,

se entrelaza con el tiempo,
pertenece a cada ser que respira y rememora a todo a aquel que ya no vive.

Escribir poesía es un acto de rebeldía, de confrontación,

de librar primero la batalla consigo mismo y después declarar la paz con el entorno.

Escribo a solas, aislado y en silencio,

pero contigo,
porque la poesía es de todos,
todos somos poesía
y cada poema que yo escribo no es mío,
es tuyo, de aquel, del mundo entero.

La vida sigue y el poema se detiene,

el poeta muere y la poesía subsiste.

Escribo poesía sin conocerte,

sin que me conozcas,
y la escribo contigo,
porque todos somos el poema,
el poema infinito.

26 de diciembre de 2016

Te invoco


Para que no te pierdas
en el olvido
todos los días te invoco
y llegas puntual, radiante,
en las alas del recuerdo.
Y reímos y cantamos
como lo hicimos ayer,
y enloquecemos y vibramos
como lo hicimos ayer.
Para que no te pierdas
en el olvido
todos los días te hago mía
y te beso, te toco,
te hago el amor.
Porque no estás muerta para mí
aunque ya eres polvo,
tú vives en mí, vives conmigo
y me acompañas de la mano
como lo hicimos ayer.
Para que no te pierdas
en el olvido
siempre estás en mi recuerdo,
somos dos que se hacen uno
y nada te arrancará de mí.

20 de diciembre de 2016

Tú y el mundo son lo mismo


Ya no quiero criticar al mundo,
tampoco quiero juzgarlo,
porque estoy exhausto.
Y mucho menos quiero recordarte
porque estoy rendido.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en un mundo en donde
se acostumbra la impunidad y la traición,
el asesinato y la mentira;

en un mundo en donde

el pueblo critica,
el gobierno roba
y la justicia se vende al mejor postor;

en un mundo en donde

se atonta con la televisión,
se dan noticias amputadas
y se limita la libre expresión;

en un mundo en donde

se practica el consumismo
y las modas importan demasiado.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en un mundo en donde
se ensucian los mares,
se talan los árboles,
se protegen mamíferos pero se exterminan insectos;

en un mundo en donde

se ignora al desvalido,
se señala al miserable
y se critica al homosexual;

en un mundo de

secuestros,
trata de personas
y terrorismo;

en un mundo en donde

se hace la guerra,
se inmoviliza la paz
y se asesinan inocentes y culpables por igual.

¡Tú y el mundo son lo mismo!


Yo pensé que eras la excepción

en este mundo que
se tuerce,
se cae,
se muere;

pero qué más da, unos vienen y otros van,

y tú te puedes largar:
mientras tanto yo me duelo
a solas, exhausto y rendido,
olvidando a la que eres y evocando a la que fuiste,
esa a quien creí la excepción en este mundo podrido.

19 de diciembre de 2016

El tiempo detenido


Cuento los días
para volver a verte
y entre más te pienso
más me parece que el tiempo
se vuelve espeso.
Es como si el reloj fuera
un barco encallado
y nunca más
volverá a avanzar.
Cuento los días y las horas,
recuento las caricias y los besos
y en este instante detenido
colecciono los recuerdos que nos hacen uno.
Cuento el tiempo
y cuento lo nuestro
y de tanto contarlo
ya lo cuento al revés.
Entonces llego al punto
en el que faltaba tiempo
para que se tejiera
la historia de los dos.
Y aquí me detengo, sonriente,
cuando la espera se hace ligera,
porque es mejor esperarte,
sabiendo que llegarás,
que haber vivido tantos años
sin conocerte, sin que fueras mía
y tal vez de alguien más.

13 de diciembre de 2016

Te pienso, te busco


Te pienso y te busco,
te encuentro y te sigo,
recorro el día
y ando la noche.
Te tengo y te abrazo,
te beso y te suelto,
te atraigo y te abrazo,
te poseo y te suelto.
Te tengo y te atraigo,
te abrazo y te beso,
te pierdo,
te olvido.
Y empiezo de nuevo
el juego diario, eterno,
de buscarte, seguirte,
encontrarte y poseerte,
de sentir que por primera vez
estuve contigo.